Resolución del Comité Consultivo de la Comunidad Europea del Carbón y del Acero relativa a la Comunicación de la Comisión al Consejo sobre una estrategia comunitaria para limitar las emisiones de anhídrido carbónico y mejorar la eficacia energética (Impuesto CO2/energía) Diario Oficial n° C 127 de 19/05/1992 p. 0002 - 0004 RESOLUCIÓN DEL COMITÉ CONSULTIVO DE LA COMUNIDAD EUROPEA DEL CARBÓN Y DEL ACERO relativa a la Comunicación de la Comisión al Consejo sobre una estrategia comunitaria para limitar las emisiones de anhídrido carbónico y mejorar la eficacia energética (Impuesto CO2/energía) (92/C 127/02) (Aprobada en la sesión no 298, de 3 de abril de 1992, por unanimidad, salvo una abstención) EL COMITÉ CONSULTIVO DE LA COMUNIDAD EUROPEA DEL CARBÓN Y DEL ACERO: - habiendo tenido conocimiento de la estrategia propuesta en su Comunicación al Consejo arriba citada, - habiendo escuchado las explicaciones y comentarios proporcionados por el representante de la Comisión en la sesión del 28 de enero de 1992, - sabiendo, además, que la Comisión prepara un nuevo documento sobre el mismo asunto, Desea, en vista de la urgencia, dar a conocer su actual punto de vista, a la espera de poder debatir los nuevos aspectos que pueda ofrecer el documento que se está preparando, antes de que se utilice en negociaciones internacionales.
Dicho punto de vista se resume en lo siguiente: El Comité Consultivo, 1) COMPARTE la preocupación de la Comisión con respecto a los riesgos que podrían derivarse para las generaciones futuras de la concentración de gas en la atmósfera por el efecto invernadero; 2) RECUERDA que existe una división de opiniones entre los científicos en relación con la incertidumbre y las importantes dudas que aún se mantienen acerca de las causas y consecuencias del aumento del efecto invernadero. Por esta razón, para tomar medidas de seguridad será preciso tener en cuenta tales dudas y deberá darse prioridad a la profundización en los conocimientos sobre dicho fenómeno;
3) RECUERDA que se trata de un problema mundial e insiste en la necesidad de planear una estrategia universal relativa a todas las actividades humanas que influyen en el clima y no sólo al CO2. El problema no podría resolverse únicamente por medidas adoptadas por la Comunidad Europea. Europa sólo produce alrededor del 13 % del total mundial de CO2; el resto se reparte del siguiente modo: Estados Unidos: 23 %, Japón: 5 %, Europa central y oriental:25 %, Resto del mundo:34 %. Los Estados Unidos y Japón se oponen a las medidas de tipo impositivo. Por otro lado, es evidente que en el futuro el aumento de las emisiones de gas carbónico procederá fundamentalmente de los países en vías de desarrollo y de los países de Europa central y oriental, para los que sería utópico pretender tales medidas.
La respuesta de los Estados Unidos a este desafío sigue siendo clara: una tecnología limpia del carbón; 4) RECUERDA que el sector de la siderurgia está sometido a una competencia mundial y que el mercado europeo es completamente libre, incluso para las empresas y países que no respetan las reglas de la economía de mercado. Además, las empresas del sector de la CECA tienen que soportar cargas suplementarias, como la exacción de la CECA, que las empresas de terceros países no tienen que abonar; 5) DESTACA la inevitable pérdida de competitividad y, en consecuencia, de empleos que supondrían para la economía europea los traslados de empresas, que favorecerían a los países, industrializados o no, que no implantaran impuestos semejantes.
Además, estos desplazamientos de la actividad se harían hacia países en los que las normas anticontaminantes son menos restrictivas, lo cual provocaría un aumento a medido plazo del efecto invernadero, es decir, un resultado opuesto al que se pretende por medio de este tipo de fiscalidad; 6) ADVIERTE que los cálculos que ha presentado la Comisión conducirían a un aumento del 58 % de los precios del carbón, mientras que los combustibles de transporte sólo aumentarían en un 6 %. Teniendo en cuenta las clases de materias primas y de energía que utiliza necesariamente la siderurgia, este aumento representa una grave amenaza que puede comprometer la viabilidad del sector siderúrgico de la Comunidad;
7) ADVIERTE a la Comisión acerca del hecho de que, dado que las centrales eléctricas son, cada vez más, la salida principal del carbón, la diferencia de las repercusiones del impuesto que se plantea según el tipo de combustible es inaceptable para toda la industria del carbón y, en especial, para la europea; 8) RECUERDA que la neutralidad de dicho impuesto, tal como la desea la Comisión, tropezaría con dificultades prácticas muy serias que tenderían a aumentar las diferencias entre la fiscalidad de los distintos países miembros, más que a reducirlas. Además, este impuesto, teniendo en cuenta dicha teórica neutralidad y las exenciones previstas, acabará perjudicando con mayor dureza a los consumidores de la Comunidad con ingresos modestos.
Las empresas se verían sometidas a dificultades prácticas insuperables, si tenemos en cuenta las cantidades que están en juego, y experimentarían una pérdida de competitividad suplementaria; 9) INSISTE en que un impuesto sobre el CO2 provocaría la ruptura del equilibrio entre las distintas orientaciones de la energía que han determinado los Estados para su política energética y produciría distorsiones inadmisibles de la competencia entre los Estados miembros. Por lo que se refiere a la industria siderúrgica, el impuesto que se propone tendría consecuencias discriminatorias según el procedimiento que se utilice (línea integrada, línea eléctrica), ya que es imprescindible utilizar el carbono como agente reductor del mineral de hierro;
10) DESTACA que el establecimiento de un impuesto sobre el CO2/energía provocaría un desequilibrio entre los combustibles que podría poner en peligro la seguridad de abastecimiento de la Comunidad. Además, frenaría las imprescindibles inversiones en la utilización limpia y más eficaz de los combustibles sólidos; 11) RECUERDA que ya se ha reducido de manera importante la producción de carbón de la Comunidad. Debido a esta disminución, el carbón es la única orientación de la energía que contribuye a la disminución de las emisiones de CO2 para alcanzar los objetivos de estabilización de dichas emisiones, que la Comisión desea que se produzca en el año 2000.
En los últimos 30 años, la industria siderúrgica ha reducido aproximadamente en un 50 % la energía consumida por tonelada de productos laminados. Con el fin de seguir siendo competitiva, se seguirán tomando medidas para aprovechar al máximo su eficacia energética. Las medidas fiscales no son necesarias para alcanzar el objetivo que se persigue. En los próximos diez años, las emisiones de CO2 de la siderurgia disminuirán sustancialmente a causa del previsible aumento de la producción de acero por línea eléctrica; 12) SOLICITA por consiguiente a la Comisión que vuelva a estudiar su proyecto de impuesto CO2/energía y lo sustituya por un programa de actuación comunitaria dirigido a reducir las emisiones de todos los gases que provocan el efecto invernadero y no sólo el CO2;
13) INSISTE ante la Comisión en que los programas de investigación sobre un uso limpio del carbón en la siderurgia y en las centrales eléctricas deben recibir los apoyos financieros necesarios y en que todos los países productores y usuarios del carbón puedan aprovechar los resultados de tales investigaciones para lograr un mejor medio ambiente en general y una mayor eficacia energética. En este ámbito, la Comisión debería desempeñar un papel de primer orden en la difusión de los resultados de las investigaciones; 14) SEÑALA SU COMPLETO ACUERDO con la Comisión acerca de los objetivos del Tratado de Maastricht, que se propone intensificar la competitividad de las empresas, condición esencial para permitir que Europa siga encabezando la lucha contra la contaminación.
El Comité consultivo -en el terreno que le atañe- considera que esta lucha contra la contaminación deberá proseguirse sobre todo por medio de las siguientes medidas: - mejora de la eficacia energética, -protección de los bosque en general y compensaciones económicas para los países en vías de desarrollo que acepten conservar sus bosques, -desarrollo rápido de las nuevas aplicaciones de la tecnología limpia del carbón. El carbón sigue siendo imprescindible para el bienestar de Europa y de todo el mundo. Por ello la utilización no contaminante de dicha fuente de energía es el único medio eficaz a largo plazo para proteger nuestro entorno.