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Dictamen del Consejo sobre el programa de convergencia actualizado de Hungría (2009-2012)

CELEX
32010A0601(01)
Document type
OPIN
Sector
Legislation
Date of document
2010-06-01
Status
In force

Text

This document has no article-level structure in its source. Full text below.

Dictamen del Consejo sobre el programa de convergencia actualizado de Hungría (2009-2012) 2010/C 142/01 EL CONSEJO DE LA UNIÓN EUROPEA Visto el Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea, Visto el Reglamento (CE) n o 1466/97 del Consejo, de 7 de julio de 1997 , relativo al reforzamiento de la supervisión de las situaciones presupuestarias y a la supervisión y coordinación de las políticas económicas , y, en particular, su artículo 9, apartado 3, Vista la recomendación de la Comisión, Previa consulta al Comité Económico y Financiero. HA EMITIDO EL PRESENTE DICTAMEN: (1) El 26 de abril de 2010 el Consejo examinó el programa de convergencia actualizado de Hungría, que abarca el período 2009-2012.

(2) Hungría se hallaba en una frágil situación económica cuando se desencadenó la crisis en el otoño de 2008. El cambio de orientación de la política presupuestaria a mediados de 2006, destinado a corregir los desequilibrios económicos existentes y a contener la acumulación de deuda pública, permitió reducir el déficit presupuestario hasta situarlo en el 3,8 % del PIB en 2008 (frente al 9,3 % del PIB en 2006), pero el ajuste no había concluido cuando sobrevino la crisis financiera mundial. Por otra parte, la proporción de deuda en moneda extranjera era relativamente elevada. La dificultad de cubrir las necesidades brutas de financiación fue en aumento, como consecuencia tanto de la inquietud de los inversores en cuanto a la sostenibilidad de la situación presupuestaria, como de la elevada deuda exterior y la disminución del crecimiento potencial.

La combinación de estos factores exigió una actuación más resuelta en materia de política económica, la adopción de medidas de apoyo al sector bancario, y una considerable ayuda exterior de las instituciones internacionales por importe de 20000 millones de euros, incluidos 6500 millones otorgados por la UE (de los que se han desembolsado 5500 millones). A partir de la segunda mitad de marzo de 2009, y merced a los intensos esfuerzos de estabilización y ajuste acometidos, se ha recuperado el acceso a la financiación en los mercados. Asimismo, y como consecuencia de la fuerte contracción de la demanda interna en 2009, se registró una espectacular mejora de la balanza por cuenta corriente, fundamentalmente por efecto de la balanza comercial.

El tipo de cambio se mantuvo globalmente estable desde julio de 2009 y el banco central pudo recortar el principal tipo director en un total de 375 puntos básicos entre mediados de 2009 y principios de 2010. Dada la falta de margen presupuestario y ante la inquietud de los inversores, el Gobierno ha continuado aplicando su política de saneamiento y, en apoyo de la recuperación económica, solo ha adoptado medidas sin incidencia presupuestaria. El principal reto con que se enfrenta Hungría consiste en proseguir con el saneamiento presupuestario a fin de que la deuda siga una trayectoria descendente y seguir mejorando la sostenibilidad a largo plazo de las finanzas públicas.

(3) Aunque gran parte de la disminución del PIB real observada en el contexto de la crisis es de carácter cíclico, el nivel de la producción potencial también se ha visto negativamente afectado. Por otra parte, la crisis también puede afectar al potencial de crecimiento a medio plazo a través de una menor inversión, restricciones de crédito y un aumento del desempleo estructural. Además, el impacto de la crisis económica se combinará con los efectos negativos del envejecimiento de la población sobre el potencial de producción y la sostenibilidad de las finanzas públicas. En este contexto, será esencial acelerar el ritmo de las reformas estructurales con objeto de impulsar el crecimiento potencial.

En particular, es importante que Hungría acometa reformas orientadas a aumentar la tasa de actividad y a restablecer su capacidad de atraer inversión extranjera directa. (4) El escenario macroeconómico en que se basa el programa prevé que, tras una contracción del 6,7 % en 2009, el PIB real experimentará aún una disminución del 0,3 % en 2010, antes de volver a crecer un 3,75 % en 2011 y 2012. Estos pronósticos son algo más optimistas que las previsiones del otoño de 2009 de los servicios de la Comisión, con arreglo a las cuales el crecimiento anual del PIB se contraerá un 0,5 % en 2010 y repuntará un 3,1 % en 2011.

No obstante, a la luz de la información reciente, entre la que se incluye una cifra preliminar mejor de la esperada en lo que respecta al crecimiento del PIB en 2009, a saber, – 6,3 %, las previsiones para 2010 parecen plausibles, en tanto que las hipótesis siguen siendo algo optimistas en lo que respecta a los últimos años del programa. De acuerdo con el programa, el crecimiento reposará fundamentalmente sobre la recuperación de las exportaciones netas, en tanto que el consumo privado seguirá contrayéndose en 2010 en torno a un 2,5 %, o tal vez algo más, si se atiende a la información más reciente.

Si bien las proyecciones referentes a la demanda interna parecen globalmente verosímiles, las relativas a las importaciones y la inversión se antojan optimistas. En conjunto, el escenario macroeconómico parece plausible en 2010 y algo optimista por lo que respecta a 2011 y 2012. La evolución nominal del escenario de referencia viene determinada por la situación cíclica coincidente de los mercados de trabajo y de productos. Concretamente, al tiempo que la importante brecha de producción negativa ejerce presión a la baja sobre los precios, la elevada tasa de desempleo comporta una desaceleración de los salarios.

En conjunto, las cifras de inflación parecen plausibles en 2010 y ligeramente bajas posteriormente. El escenario macroeconómico del programa es compatible con las hipótesis monetarias y de cambio subyacentes. (5) De acuerdo con las estimaciones del programa, el déficit de las administraciones públicas alcanzó en 2009 el 3,9 % del PIB, tras el 3,8 % de 2008. El déficit global se ha estabilizado en gran medida, pese al acusado deterioro económico vinculado a la recesión económica mundial, y a sus importantes efectos negativos sobre el presupuesto. Tal estabilización se logró merced a la aplicación de recortes de gastos, en parte de naturaleza estructural, y en particular la reducción de los salarios públicos, las pensiones, y las prestaciones sociales.

Fruto de ello fue una mejora significativa del saldo estructural, de casi un 3 % del PIB. Asimismo, y con vistas a potenciar la competitividad de la economía, se llevó a cabo una reforma tributaria, globalmente neutra con respecto al déficit, reduciendo la presión fiscal sobre el trabajo y aumentando el peso de los impuestos sobre el consumo. Dado el elevado nivel de la deuda pública y las tensiones que experimentan los mercados financieros, las autoridades solo han podido actuar en pro de la recuperación económica mediante medidas que no incidieran en el presupuesto. En línea con la estrategia propugnada por el Consejo para salir de la crisis, y con vistas a corregir el déficit excesivo en 2011 a más tardar, y habida cuenta asimismo del elevado ratio entre la deuda pública y el PIB, se prevé mantener en el período 2010-2011 la política presupuestaria restrictiva ya aplicada en 2009.

(6) El programa fija como objetivo presupuestario para 2010 un déficit del 3,8 % del PIB, en consonancia con la recomendación formulada por el Consejo el 7 de julio de 2009 en virtud del artículo 104, apartado 7, del Tratado CE y con el presupuesto de 2010 adoptado el 30 de noviembre de 2009 . El programa prevé la estabilización de los ingresos en 2010 en términos nominales, lo que implica a la vez una nueva disminución en términos reales y un descenso del ratio de ingresos (del 45,9 % en 2009 al 45 % en 2010). Además de la constante ampliación de la brecha de producción negativa, los efectos de composición del crecimiento conexos al creciente peso de las exportaciones netas en la economía y al correspondiente debilitamiento de la demanda interna explican en gran medida el citado descenso del ratio de ingresos.

A fin de contrarrestar ese descenso y de mejorar simultáneamente el saldo presupuestario, el programa prevé reducir el ratio de gastos (del 49,8 % en 2009 al 48,8 % en 2010). Tal reducción se apoyará, fundamentalmente, en reformas estructurales y medidas específicas de ahorro (que afectarán al sistema de pensiones, las prestaciones sociales, los salarios públicos y las transferencias a las administraciones locales, así como al transporte público de larga distancia) por el equivalente al 2 % del PIB, adoptadas en 2009 y con incidencia presupuestaria en 2010. Si bien estas medidas supondrán en conjunto más de 2 puntos porcentuales del PIB en 2010, se estima que el déficit estructural, recalculado por los servicios de la Comisión a partir de los datos del programa con arreglo a la metodología adoptada de común acuerdo, se reducirá en menos de 0,25 puntos porcentuales del PIB.

La aplicación de una parte significativa de las medidas de ahorro resultó necesaria meramente para contrarrestar la tendencia alcista subyacente de determinados gastos. Por otra parte, la disminución del ratio de ingresos será, previsiblemente, mayor de lo que lo hubiera sido aplicando las elasticidades estándar, habida cuenta tanto del ligero efecto de incremento del déficit que tendrán las medidas de reforma tributaria en 2010 como de la adquisición anticipada de timbres fiscales antes del aumento de los impuestos especiales sobre el tabaco a partir de 2010. (7) El principal objetivo de la estrategia a medio plazo del programa es reducir el déficit de las administraciones públicas, del 3,8 % del PIB en 2010 a un valor inferior al de referencia del 3 % (2,8 %) en 2011 a más tardar, y al 2,5 % en 2012.

El déficit estructural recalculado que se desprende de los objetivos de déficit para 2011 y 2012 es del 1,5 % y el 2,5 % del PIB, respectivamente, lo que significa que a una mejora estructural de aproximadamente 3 puntos porcentuales del PIB en 2009 seguirá, previsiblemente, otra de un 0,1 % del PIB en el período 2010-2011 (frente al deterioro de casi un 1 % del PIB pronosticado por los servicios de la Comisión en las previsiones del otoño de 2009). En 2012, el saldo estructural registrará incluso un deterioro del 1 % del PIB. Por lo que se refiere a 2011, cabe señalar que, pese a la recuperación de la economía, es previsible que el ratio de ingresos continúe disminuyendo, en razón de: i) el creciente peso de las exportaciones netas, que hace que el crecimiento sea menos generador de ingresos tributarios, ii) los efectos retardados de la contracción de la economía, y iii) la aprobación, en 2009, de una reducción de la presión fiscal global vinculada al impuesto sobre la renta de las personas físicas a partir de 2011.

Esta evolución puede verse compensada solo en parte por la aceleración del ritmo de absorción de los fondos de la UE, de modo que la disminución global del ratio de ingresos sería de un 0,8 % del PIB. El programa de convergencia enumera, a grandes rasgos, una serie de posibles medidas en relación con los gastos que compensarían con creces el descenso del ratio de gastos y situarían el déficit en el 2,8 % del PIB. Tales medidas consistirían, esencialmente, en un nuevo recorte de los salarios públicos y las prestaciones sociales en términos reales y en una disciplina rigurosa en la gestión de los capítulos presupuestarios.

Sin embargo, sus principales elementos no se han especificado pormenorizadamente. El objetivo a medio plazo consiste en un saldo estructural del – 1,5 % del PIB, que, en vista de las previsiones más recientes y el nivel de deuda, refleja los objetivos del Pacto. El programa persigue cumplir el objetivo a medio plazo en 2011, que se prevé alcanzar ya en 2010 y mantener en 2011 atendiendo al saldo estructural recalculado por los servicios de la Comisión con arreglo a la metodología común y dado el importante declive de la producción proyectado para 2010 y 2011. Con todo, serían necesarios mayores esfuerzos de saneamiento para mantener el objetivo a medio plazo en 2011 y prevenir un deterioro estructural en 2012.

También deberían especificarse mejor las medidas que sustentan el objetivo fijado para 2012. (8) Los resultados presupuestarios podrían ser peores que los previstos en el programa. En 2010, los ingresos podrían ser inferiores a lo previsto en un 0,25 % del PIB, debido fundamentalmente a que, al ser anterior su fecha de cierre, el programa no tuvo en cuenta la decisión del Tribunal Constitucional de derogar el impuesto general sobre los bienes inmuebles, basado en el valor de la propiedad, aprobado por el Parlamento. Por lo que respecta a los gastos, cabe esperar que se registren algunos excesos, por efecto, de un lado, de los costes derivados de la renacionalización de la compañía aérea MALEV y, de otro, de la ausencia de medidas estructurales que sustenten plenamente la reducción prevista de las subvenciones al sistema de transporte público de larga distancia.

El programa prevé asimismo un ahorro adicional en los capítulos presupuestarios, merced al sistema de « tesoreros » recientemente instaurado, si bien tal ahorro no está garantizado, pues no viene respaldado por medidas específicas. Por último, los ingresos excepcionales, por el equivalente al 0,25 % del PIB en 2010, que se derivarán de la inclusión en el sistema público de pensiones de los empleados y pensionistas procedentes del sistema privado que reúnan los requisitos se hallan aún pendientes de confirmación en el contexto del procedimiento de notificación. Por otra parte, podría contrarrestarse una evolución desfavorable congelando las oportunas reservas presupuestarias, de cerca de un 0,5 % del PIB, o efectuando recortes contingentes de gastos en una cuantía equivalente al 0,2 % del PIB.

En 2011 y 2012, cabe la posibilidad de que se registren desviaciones en relación con el programa, tanto por lo que respecta a los gastos como a los ingresos, que vendrán a añadirse a los efectos básicos, incluidos los derivados de la supresión del impuesto sobre los bienes inmuebles. Las previsiones del programa en cuanto a la rapidez de la recuperación de la economía y el peso del consumo privado en 2011 y años posteriores son algo más optimistas que los pronósticos de los servicios de la Comisión, lo que significa que los ingresos fiscales podrían haberse sobreestimado en el programa.

Por lo que atañe al gasto, la mayor parte de las medidas de ahorro previstas en el programa para contrarrestar la constante disminución del ratio de ingresos no han sido aún refrendadas por decisiones concretas. El programa no toma, además, en consideración las pérdidas registradas por el banco central, que, según las actuales estimaciones, comportarán previsiblemente un incremento del déficit de entre el 0,1 y el 0,2 % del PIB en 2011 y entre el 0,3 y el 0,4 % en 2012. Por último, las pérdidas de las empresas públicas podrían originar un aumento del gasto. Al mismo tiempo, las reservas presupuestarias destinadas a contrarrestar las desviaciones representarán tan solo el 0,2 % del PIB, aproximadamente, en 2011 y el 0,4 % en 2012, frente al 0,8 % en 2010.

Si bien en los últimos años se han alcanzado los objetivos en materia de déficit presupuestario, los riesgos a que están sujetos son, a la vista de la trayectoria del país y de las considerables desviaciones registradas en el pasado, neutros en el mejor de los casos. Así pues, el riesgo de que los déficits sean peores de lo previsto en el programa son considerables. (9) Según las estimaciones, la deuda pública bruta fue del 78 % del PIB en 2009, cifra superior a la registrada un año antes (alrededor del 73 %). Este incremento se explica por el déficit de las administraciones públicas y el crecimiento negativo del PIB en términos nominales.

De acuerdo con el programa, el ratio de deuda se mantendrá, previsiblemente, por encima del valor de referencia del Tratado durante todo el período que aquél abarca. Se prevé un nuevo repunte, al 79 % del PIB, en 2010, antes de iniciarse un descenso, hasta el 77 % y el 73,5 % en 2011 y 2012, respectivamente. Esa evolución favorable será consecuencia, fundamentalmente, de la esperada mejora de las condiciones macroeconómicas y del comienzo de la amortización de la ayuda económica internacional a partir de 2011. Habida cuenta de los riesgos que pesan sobre los objetivos presupuestarios y de los posibles ajustes stock-flujo, la evolución del ratio de deuda podría ser sensiblemente menos favorable de lo apuntado en el programa, especialmente a partir de 2011.

A partir de 2010, el ratio de deuda disminuirá suficientemente, aproximándose al valor de referencia. (10) Según las previsiones de deuda a medio plazo hasta 2020, que suponen que la recuperación de las tasas de crecimiento del PIB hacia los valores previstos antes de la crisis solo tendría lugar gradualmente y que los ratios de ingresos tributarios volverían a los niveles anteriores a la crisis, la evolución presupuestaria prevista en el programa, tomada tal cual, bastaría para estabilizar el ratio deuda/PIB de aquí a 2020. (11) La reforma de las pensiones implantada en 2009 reducirá en el futuro, según las estimaciones, el incremento de los gastos relacionados con el envejecimiento de la población, que a raíz de la reforma, será netamente inferior a la media de la UE.

La situación presupuestaria en 2009, según las estimaciones del programa, mejoró con respecto a la posición de partida estimada del programa anterior, de modo que la incidencia presupuestaria del envejecimiento de la población en la brecha de sostenibilidad ha quedado muy atenuada. La generación de amplios superávits primarios a medio plazo y la aplicación rigurosa de la reforma de las pensiones, conforme a lo anunciado en el programa, permitirán reducir los riesgos para la sostenibilidad de las finanzas públicas a largo plazo, que, en su informe de sostenibilidad de 2009 , la Comisión considera de nivel medio.

Tras la validación de las proyecciones basadas en la reforma del sistema de pensiones de 2009 por parte del CPE en febrero de 2010, los cálculos actualizados de sostenibilidad apuntan a un bajo riesgo de sostenibilidad. (12) Por lo que respecta a los aspectos institucionales de las finanzas públicas, uno de los hechos recientes más destacados ha sido la aplicación del nuevo marco presupuestario, que se basa en la ley de responsabilidad presupuestaria y la modificación de la ley orgánica adoptada en noviembre de 2008. Cabe esperar que, en conjunto, el nuevo marco presupuestario redunde en beneficio de la transparencia y la sostenibilidad de las finanzas públicas.

La ley de responsabilidad presupuestaria dispone que la determinación de los futuros saldos primarios en una perspectiva a medio plazo deberá, por regla general, ajustarse a la denominada « norma de la deuda real » . Sobre la base de la ley de responsabilidad presupuestaria, se ha instaurado un Consejo de Política Fiscal independiente que ha comenzado a desempeñar su actividad. El presupuesto de 2010 se ha elaborado ya siguiendo globalmente las pautas del nuevo marco presupuestario y el de 2011 deberá ser plenamente conforme con las disposiciones de dicho marco. En relación con el marco presupuestario, ha constituido otro paso decisivo la adopción por el Parlamento de la ley sobre el régimen jurídico y la gestión financiera de las instituciones presupuestarias en diciembre de 2009.

La nueva legislación viene a completar la normativa vigente, incorporando una serie de nuevos elementos, en particular normas pormenorizadas de gestión operativa y financiera aplicables a las distintas instituciones presupuestarias, y proporcionando directrices uniformes en relación con el empleo de los fondos nacionales y los de la UE. No obstante, es aún pronto para valorar la eficacia del nuevo marco a la hora de garantizar una mejor ejecución del presupuesto y una sólida política presupuestaria. (13) Hungría se caracteriza por combinar una elevada presión fiscal global con un alto nivel de gasto publico.

El Gobierno ha adoptado distintas medidas orientadas a reformar de manera general el sistema tributario sin afectar al presupuesto, desplazando la carga tributaria del trabajo al consumo, con objeto de impulsar la competitividad de la economía. Sin embargo, las recientes sentencias del Tribunal Constitucional y el recorte del impuesto sobre la renta que está previsto aplicar a partir de 2011 comportan pérdidas de ingresos respecto de las cuales no se han adoptado aún medidas, si bien tampoco cabe descartar que vuelva a presentarse una versión modificada del impuesto sobre los bienes inmuebles.

Por el lado del gasto, cabe señalar que, en el período 2000-2009, el gasto primario ha crecido a un ritmo más rápido que el PIB nominal. Una de las principales dificultades de cara a la reducción del gasto público es el proyectado aumento de los gastos relacionados con el envejecimiento de la población. Las anteriores reformas del sistema de pensiones, en particular la introducida en mayo de 2009, deberían contribuir a ralentizar el incremento de los costes de las pensiones y favorecer asimismo la oferta de mano de obra, impulsando así el crecimiento potencial. De cara al futuro, el aumento de la edad legal de jubilación de manera acorde con la esperanza de vida redundaría en beneficio de la calidad de las finanzas públicas.

La reducción del tamaño de la administración pública, unida a una mayor eficiencia de la misma —por ejemplo, en los ámbitos de la educación y la atención sanitaria—, podría contribuir a elevar significativamente el nivel de bienestar y crear las condiciones para nuevos recortes de los impuestos que gravan el trabajo. (14) En 2010, la estrategia presupuestaria establecida en el programa parece globalmente compatible con las recomendaciones formuladas por el Consejo en virtud del artículo 104, apartado 7, del Tratado CE, pues los considerables riesgos a que están sujetos los resultados se ven contrarrestados, al menos en parte, por la posibilidad de congelar reservas presupuestarias y aprobar recortes contingentes de gastos.

A partir de 2011, y teniendo en cuenta los riesgos existentes, la estrategia presupuestaria podría no ser compatible con las citadas recomendaciones y el ajuste estructural, de un 0,5 % del PIB en total durante el período 2010-2011, no está aún garantizado. Concretamente, las medidas de ahorro que sustentan el objetivo de 2011 se han especificado solo en parte y aún no han sido adoptadas, y, en cuanto a las medidas correspondientes a 2012, no se han especificado en absoluto. Además, es posible que se hayan sobreestimado los ingresos fiscales de ambos años. Al mismo tiempo, las reservas presupuestarias son relativamente limitadas en relación con 2010, lo que significa que el déficit podría ser sensiblemente más elevado y que el déficit excesivo podría no corregirse a tiempo, a menos que se adopten medidas adicionales de saneamiento.

A la vista de los riesgos a que están expuestos los objetivos presupuestarios, la estrategia podría no bastar tampoco para volver a situar el ratio de deuda pública bruta en una firme trayectoria descendente. Para prevenir esos riesgos y corregir el talante expansionista de la política presupuestaria en 2012, que no se ajusta a lo establecido en el Pacto, es preciso que la estrategia esté respaldada por medidas plenamente definidas a partir de 2011 y que se intensifique la labor de saneamiento, especialmente en los últimos años del programa. (15) En cuanto a los requisitos en materia de datos que establece el código de conducta para los programas de estabilidad y de convergencia, el programa presenta lagunas en los datos obligatorios y opcionales .

En sus recomendaciones de 7 de julio de 2009 , formuladas con arreglo al artículo 104, apartado 7, y encaminadas a poner fin a la situación de déficit excesivo, el Consejo también invitó a Hungría a informar sobre los progresos realizados en la aplicación de dichas recomendaciones en un capítulo aparte en las actualizaciones de su programa de convergencia. Hungría ha atendido a estas recomendaciones. La conclusión general es que, pese a la fuerte contracción económica registrada en 2009 en el contexto de la crisis financiera, se ha estabilizado el déficit presupuestario. A la política presupuestaria fuertemente restrictiva aplicada en Hungría en 2009 y en los dos años precedentes seguirá una orientación globalmente neutra en 2010 y 2011, y expansionista en 2012, lo que, de acuerdo con los pronósticos del programa, permitirá corregir el déficit excesivo en 2011 y alcanzar el objetivo a medio plazo.

Se prevé que el ratio entre la deuda pública bruta y el PIB siga aumentando en 2010 y comience su descenso en 2011, volviendo a situar la deuda en una senda descendente. Sin embargo, la trayectoria presupuestaria prevista solo supone una leve mejora estructural en 2010, ninguna mejora en 2011, y un deterioro en 2012. Esa trayectoria está sujeta, además, a riesgos considerables de corrección a la baja, especialmente en los últimos años del programa. En 2010, la supresión del impuesto sobre los bienes inmuebles y los riesgos vinculados, en particular, a las necesidades adicionales de financiación del transporte público podrían contrarrestarse, en alguna medida, con la congelación de reservas presupuestarias o efectuando recortes contingentes de gastos en una cuantía equivalente al 0,2 % del PIB.

Por lo que se refiere a los últimos años del programa, los riesgos se derivan del ligero optimismo de que adolece el escenario macroeconómico presentado en el mismo y de la indefinición o la falta de adopción de la mayor parte de las medidas en que se apoya la trayectoria presupuestaria. En estas circunstancias, no está garantizada la corrección del déficit excesivo en 2011 conforme a la recomendación formulada por el Consejo el 7 de julio de 2009 en virtud del artículo 104, apartado 7, del Tratado CE, ni la prosecución del saneamiento, y será preciso definir las medidas de ahorro e intensificar la labor de saneamiento a partir de 2011.

El programa presenta los principales elementos del nuevo marco fiscal; sin embargo, será necesario mejorar su cumplimiento. A la luz de la evaluación anterior y teniendo en cuenta la recomendación de 7 de julio de 2009 formulada con arreglo al artículo 104, apartado 7, del Tratado CE, se insta a Hungría a: i) garantizar la consecución del objetivo de déficit de 2010, del 3,8 % del PIB, mediante un control estricto del gasto público, así como, en su caso, la posible congelación de reservas presupuestarias o la aplicación de recortes contingentes de gastos; ii) definir las medidas que respaldarán los objetivos presupuestarios a partir de 2011 y estar preparada para adoptar nuevas medidas de saneamiento en caso de que se materialicen los riesgos asociados al hecho de que el escenario macroeconómico del programa es más favorable que aquel en que se basa la recomendación emitida en virtud del artículo 104, apartado 7, del Tratado CE, a fin de garantizar que el déficit se sitúe por debajo del 3 % del PIB en 2011; y reforzar sensiblemente la estrategia para 2012, con vistas a garantizar un ajuste que permita alcanzar el objetivo presupuestario a medio plazo, en consonancia con lo establecido en el Pacto de Estabilidad y Crecimiento; iii) mejorar la calidad de las finanzas públicas mediante la elaboración y adopción de un presupuesto para 2011 que se ajuste plenamente al marco presupuestario, una reforma más profunda de la administración pública que favorezca la moderación del gasto, y reformas estructurales orientadas a solventar la situación de las empresas no rentables.

Comparación de las principales previsiones macroeconómicas y presupuestarias Notas: Fuente: Programa de convergencia (PC); previsiones de noviembre de 2009 de los servicios de la Comisión (COM); cálculos de los servicios de la Comisión . 2008 2009 2010 2011 2012 PIB real (% de variación) CP Jan 2010 0,6 –6,7 –0,3 3,7 3,8 COM Nov 2009 0,6 –6,5 –0,5 3,1 — PC Dic 2008 1,3 –0,9 1,6 2,5 — Inflación IPCA (%) PC Ene 2010 6,1 4,2 4,1 2,3 2,6 COM Nov 2009 6,0 4,3 4,0 2,5 — PC Dic 2008 6,2 4,5 3,2 3,0 — Brecha de producción (% del PIB potencial) PC Ene 2010 2,6 –4,8 –5,6 –2,8 –0,1 COM Nov 2009 2,9 –4,0 –4,7 –2,0 — PC Dic 2008 2,3 –0,1 0,4 — — Saldo neto de las operaciones financieras con el resto del mundo (% del PIB) PC Ene 2010 –6,2 2,2 1,6 1,5 1,4 COM Nov 2009 –5,6 0,5 0,3 0,4 — PC Dic 2008 –5,1 –3,7 –2,5 –1,6 — Ingresos de las administraciones públicas (% del PIB) PC Ene 2010 45,5 45,9 45,0 44,2 43,3 COM Nov 2009 45,5 45,9 45,1 45,1 — PC Dic2008 45,2 45,8 46,0 45,8 — Gastos de las administraciones públicas (% del PIB) PC Ene 2010 49,3 49,8 48,8 47,0 45,8 COM Nov 2009 49,3 50,0 49,4 49,0 — PC Dic 2008 48,6 48,4 48,5 48,0 — Saldo de las administraciones públicas (% del PIB) PC Ene 2010 –3,8 –3,9 –3,8 –2,8 –2,5 COM Nov 2009 –3,8 –4,1 –4,2 –3,9 — PC Dic2008 –3,4 –2,6 –2,5 –2,2 — Saldo primario (% del PIB) PC Ene 2010 0,4 0,5 0,5 1,0 1,2 COM Nov 2009 0,4 0,2 –0,1 –0,2 — PC Dic 2008 0,6 1,9 2,0 2,2 — Saldo ajustado en función del ciclo (% del PIB) PC Ene 2010 –5,0 –1,7 –1,3 –1,5 –2,5 COM Nov 2009 –5,1 –2,2 –2,1 –3,0 — PC Dic 2008 –4,3 –2,8 –3,2 — — Saldo estructural (% del PIB) PC Ene 2010 –4,6 –1,6 –1,5 –1,5 –2,5 COM Nov 2009 –4,8 –2,1 –2,1 –3,0 — PC Dic 2008 –4,0 –2,8 –3,2 — — Deuda pública bruta (% del PIB) PC Ene 2010 72,9 78,0 79,0 76,9 73,6 COM Nov 2009 72,9 79,1 79,8 79,1 — PC Dic 2008 71,1 72,5 72,2 69,0 —

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