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Dictamen del Consejo sobre el programa de estabilidad actualizado de Italia (2009-2012)

CELEX
32010A0601(03)
Document type
OPIN
Sector
Legislation
Date of document
2010-06-01
Status
In force

Text

This document has no article-level structure in its source. Full text below.

Dictamen del Consejo sobre el programa de estabilidad actualizado de Italia (2009-2012) 2010/C 142/03 EL CONSEJO DE LA UNIÓN EUROPEA, Visto el Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea, Visto el Reglamento (CE) n o 1466/97 del Consejo, de 7 de julio de 1997 , relativo al reforzamiento de la supervisión de las situaciones presupuestarias y a la supervisión y coordinación de las políticas económicas , y, en particular, su artículo 5, apartado 3, Vista la recomendación de la Comisión, Previa consulta al Comité Económico y Financiero. HA EMITIDO EL PRESENTE DICTAMEN: (1) El 26 de abril de 2010 el Consejo examinó el programa de estabilidad actualizado de Italia, que abarca el periodo 2009-2012.

(2) Pese a que el bajo nivel de endeudamiento de las familias, y un sector financiero relativamente sólido, han ofrecido una cierta protección frente a la crisis financiera mundial, las arraigadas deficiencias estructurales, origen de un insatisfactorio crecimiento de la productividad, habían debilitado la economía italiana mucho antes de que se produjera la recesión mundial. Tras experimentar una contracción durante cinco trimestres, el PIB creció nuevamente en el tercer trimestre de 2009, volviendo a disminuir ligeramente en el cuarto trimestre. La recesión se ha dejado sentir con retraso en el mercado de trabajo: en 2009, sus efectos se materializaron más en las horas trabajadas que en el número de empleos, y muchos trabajadores, en particular en el sector manufacturero, el más afectado, recurrieron al fondo de complemento salarial para compensar en su salario la reducción de horas trabajadas.

La respuesta del Gobierno frente a la crisis fue adecuada habida cuenta de la elevadísima deuda pública, en un contexto de aumento de la aversión al riesgo. A partir del último trimestre de 2008, el Gobierno aprobó diversas medidas dirigidas a apuntalar la estabilidad del sector financiero, restablecer la confianza y socorrer a las empresas y las familias en dificultades. Según las estimaciones del Gobierno, las medidas de recuperación se financiaron íntegramente mediante la reasignación de los fondos disponibles y el incremento de los ingresos, sin repercusiones sobre el déficit. Pese a la prudente política presupuestaria del Gobierno, los efectos de la recesión económica sobre las finanzas públicas italianas han sido significativos.

El ratio de déficit público se duplicó entre 2008 y 2009, alcanzando el 5,3 % del PIB (dato corroborado en la estimación publicada por la oficina estadística el 1 de marzo de 2010 ). Esto, junto con el elevadísimo ratio de deuda pública, llevó al Consejo a declarar, el 2 de diciembre de 2009 , que Italia estaba en situación de déficit excesivo, fijando 2012 como fecha límite para corregir tal situación. Además del saneamiento presupuestario, condición indispensable para que las finanzas públicas se mantengan en una senda sostenible, la política económica italiana se enfrenta, en los próximos años, al reto fundamental de impulsar una recuperación rápida y duradera del crecimiento de la productividad, con miras a restablecer la competitividad y elevar el bajo crecimiento potencial del PIB que registra el país.

El aumento de la productividad exige reformas estructurales de gran calado. Al mismo tiempo, el restablecimiento de la competitividad a corto plazo exige también que la evolución salarial se ajuste mejor a la evolución de la productividad. (3) Aunque gran parte de la disminución del PIB real observada en el contexto de la crisis es de carácter cíclico, el nivel de la producción potencial también se ha visto afectado negativamente. Por otra parte, la crisis también puede afectar al potencial de crecimiento a medio plazo a través de una menor inversión, restricciones de crédito y un aumento del desempleo estructural.

Además, el impacto de la crisis económica agrava los efectos negativos del envejecimiento de la población sobre el potencial de producción y la sostenibilidad de las finanzas públicas En estas circunstancias, será esencial acelerar el ritmo de las reformas estructurales con el objetivo de favorecer el crecimiento potencial. Más en concreto, es importante que Italia emprenda reformas en relación con la competencia en el mercado, el entorno empresarial, la calidad de los servicios públicos y el funcionamiento del mercado de trabajo, incluida la reasignación del gasto social con miras a establecer un sistema de prestaciones por desempleo más completo y uniforme.

(4) Con arreglo al escenario macroeconómico que subyace al programa, el PIB real volverá a registrar un crecimiento positivo de un 1,1 % en 2010, frente al – 4,8 % registrado en 2009 (– 5 % según las estimaciones publicadas por la oficina estadística el 1 de marzo de 2010 ), acelerándose hasta alcanzar una tasa de un 2 % durante el resto del periodo abarcado por el programa. Partiendo de la información actualmente disponible , el escenario parece basarse en hipótesis de crecimiento optimistas. Las previsiones de inflación del programa parecen realistas. Las previsiones de crecimiento del empleo y de tasa de desempleo son más favorables que las que figuran en las previsiones del otoño de 2009 de los servicios de la Comisión, en consonancia con las previsiones de crecimiento del PIB real recogidas en el programa, a su vez más elevadas.

(5) De acuerdo con el programa, el déficit de las administraciones públicas es igual al 5,3 % del PIB en 2009. El marcado deterioro sufrido, frente a un déficit de un 2,7 % en 2008, se debe, en gran medida, a las repercusiones de la crisis sobre las finanzas públicas. En 2009, se adoptaron diversos paquetes de medidas de recuperación -de conformidad con el Plan Europeo de Recuperación Económica (PERE)- que, en conjunto, ascienden a un 0,7 % del PIB y que, según las autoridades, se financiaron íntegramente mediante la reasignación de los fondos existentes, e ingresos adicionales. El programa prevé que la política presupuestaria se torne ligeramente restrictiva ya en 2010, y mucho más restrictiva en 2011 y 2012, con la finalidad de corregir el déficit excesivo de aquí a 2012.

Este planteamiento resulta, en líneas generales, coherente con la estrategia de salida de la crisis propugnada por el Consejo, así como con el elevadísimo ratio de deuda pública. (6) El programa prevé que, en 2010, el déficit de las administraciones públicas se situé en el 5,0 % del PIB, esto es una reducción de 0,3 puntos porcentuales, previsión que, de confirmarse, cabe considerar, grosso modo, acorde con las recomendaciones emitidas por el Consejo el 2 de diciembre de 2009 con arreglo al artículo 126, apartado 7. El ratio ingresos/PIB se estima que descenderá 0,5 puntos porcentuales, en parte debido a que las medidas puntuales de incremento de los ingresos ya no dejarán sentir sus efectos en 2009.

La disminución del ratio gastos/PIB se prevé más acusada, en concreto 0,8 puntos porcentuales del PIB, fundamentalmente gracias a la restricción del gasto en el contexto del paquete de medidas presupuestarias para 2009-2011 aprobadas en el verano de 2008. Esto se hace visible en la ralentización del crecimiento del gasto primario, para el que se prevé un incremento de apenas un 0,6 % en 2010, y como consecuencia también de la reducción de la inversión pública tras la aceleración registrada en 2009. El presupuesto mismo de 2010 contiene algunas medidas, además de las previstas en el paquete presupuestario para 2009-2011, aprobado en 2008, y, según las autoridades, sus repercusiones sobre la situación presupuestaria son nulas.

Recoge algunas nuevas medidas expansionistas, que suponen en torno al 0,4 % del PIB y están destinadas a ayudar a los trabajadores de bajas rentas y garantizar la financiación de gastos sanitarios y sociales adicionales, así como de misiones militares en el extranjero. La principal fuente de financiación viene dada por ingresos puntuales, procedentes del impuesto extraordinario sobre los activos evadidos al extranjero (lo que se conoce como escudo fiscal), registrados en 2009 (0,35 % del PIB), pues el resultado positivo de esta acción llevó a tomar la decisión, reflejada en el presupuesto de 2010, de posponer de 2009 a 2010 la recaudación de ciertos impuestos sobre la renta, estimados en un 0,25 % del PIB.

Las medidas expansionistas adicionales conllevan un cierto desvío frente a las recomendaciones para 2010, si bien es preciso reconocer que son de escasa entidad y, de acuerdo con las estimaciones de las autoridades, se financian plenamente mediante la reasignación de los ingresos puntuales derivados de las medidas de « escudo fiscal » . Tras el deterioro de 0,25 puntos porcentuales del PIB registrado en 2009, el saldo estructural, esto es, el saldo ajustado en función del ciclo, descontadas las medidas puntuales y otras medidas de carácter temporal, conforme a la metodología establecida de común acuerdo, se prevé que aumentará 0,5 puntos porcentuales del PIB en 2010, principalmente gracias a la restricción del gasto.

(7) La finalidad principal de la estrategia presupuestaria a medio plazo del programa es situar el déficit por debajo del valor de referencia (3 % del PIB) de aquí a 2012, fecha límite fijada por el Consejo para la corrección del déficit excesivo, siendo los objetivos de déficit de un 3,9 % del PIB en 2011 y un 2,7 % del PIB en 2012. A fin de alcanzar tales objetivos, el Gobierno contempla un nuevo esfuerzo de saneamiento, además del ya emprendido con el paquete presupuestario para 2009-2011, que supondrá 0,4 puntos porcentuales del PIB en 2011 y 0,8 puntos porcentuales adicionales en 2012.

No se aportan datos sobre las medidas generales en que se basa este nuevo saneamiento, lo que dificulta el análisis de la composición global del ajuste previsto. Se prevé que el saldo primario sea igual al 1,3 % del PIB en 2011 y al 2,7 % en 2012. El saneamiento anual previsto asciende a 0,5 puntos porcentuales del PIB en 2011 y 0,75 puntos porcentuales en 2012, en términos estructurales. El ajuste presupuestario, por tanto, es algo más intenso a medida que avanza el periodo abarcado por el programa. El programa confirma el compromiso de alcanzar el objetivo a medio plazo, esto es, una situación presupuestaria equilibrada en términos estructurales.

Habida cuenta de las previsiones más recientes, el objetivo a medio plazo refleja adecuadamente los objetivos del Pacto. Sin embargo, el programa no prevé su logro en el periodo cubierto por el mismo. (8) En conjunto, los resultados presupuestarios podrían ser peores que los previstos en el programa. Esta posibilidad aumenta en los últimos años del programa. En primer lugar, el crecimiento del PIB real podría ser inferior a lo anunciado en el programa para el conjunto del periodo 2010-2012. En este contexto, el análisis de sensibilidad realizado en el programa indica que un crecimiento anual del PIB inferior en un 0,5 % durante el periodo del programa implicaría un incremento del déficit global igual a 0,7 puntos porcentuales del PIB de aquí a 2012 (3,4 % del PIB, frente al objetivo del 2,7 %) y, debido a las repercusiones sobre el crecimiento potencial, un ajuste estructural general inferior en 0,5 puntos porcentuales durante el periodo 2010-2012.

En segundo lugar, los objetivos presupuestarios para 2011 y 2012 están supeditados a la especificación y aplicación de nuevas medidas de saneamiento, pero el programa no describe las medidas generales que subyacen a este ajuste adicional previsto, frente al escenario tendencial presentado en el programa, basado en una legislación que no varía. Este último, además, tiende a infravalorar la evolución del gasto real y, por tanto, la magnitud de las medidas de saneamiento necesarias para lograr los objetivos presupuestarios. En tercer lugar, ya antes de plantearse qué esfuerzo de saneamiento adicional es necesario, el logro de las previsiones tendenciales, que tienen en cuenta el paquete presupuestario del verano de 2008 para el periodo 2009-2011, supondrá un reto, pues ya contemplan un nivel importante de restricción del gasto.

En este contexto, los antecedentes históricos indican que no cabe descartar que la administración central y la local rebasen el gasto previsto, en particular el gasto corriente primario, que aumentó un 4,5 %, en promedio, en la última década. En cuanto a los rigurosos objetivos de gasto fijados en el paquete de medidas presupuestarias del verano de 2008, para alcanzarlos será necesario intensificar los esfuerzos de cara a recortar el gasto, aumentar la eficiencia y mejorar la calidad del servicio. (9) El ratio deuda pública bruta/PIB está muy por encima del valor de referencia del Tratado y se prevé que seguirá una evolución ascendente hasta 2010.

Tras haber aumentado en 2008, el ratio de deuda, según el programa, se incrementó en 9,3 puntos porcentuales en 2009, situándose en el 115,1 % del PIB (115,8 % según las estimaciones publicadas por la oficina estadística el 1 de marzo de 2010 ), debido principalmente a la elevada carga de intereses y a la pronunciada contracción del PIB real, tan sólo parcialmente contrarrestada por el efecto del deflactor del PIB, aún considerable. Un saldo primario negativo, nunca antes registrado desde 1991, contribuyó también al aumento de la deuda, del mismo modo que el ajuste stock-flujo, debido sobre todo a la acumulación por el Tesoro de activos líquidos, con carácter preventivo.

En 2010, el programa prevé un incremento adicional del ratio de deuda igual a 1,8 puntos porcentuales, ya que el efecto intensificador que sobre la deuda tiene la carga de intereses se ve sólo parcialmente contrarrestado por el previsto crecimiento positivo del PIB real y el deflactor del PIB. Se estima que, a continuación, el ratio de la deuda se situará en una senda descendente en 2011 y 2012, hasta alcanzar el 114,6 % del PIB, como consecuencia, principalmente, de unos saldos primarios que se prevén positivos, y de la prevista aceleración del crecimiento del PIB real. La evolución del ratio de deuda podría ser menos favorable de lo previsto en el programa, especialmente después de 2010, dados los riesgos que pesan sobre el saneamiento presupuestario, a lo que se añade la posibilidad de un crecimiento del PIB real menos favorable de lo anunciado en el programa.

(10) Según las previsiones de deuda a medio plazo, que suponen que la recuperación de las tasas de crecimiento del PIB hacia los valores previstos antes de la crisis sólo tendría lugar gradualmente y que los ratios de ingresos tributarios volverían a los niveles anteriores a la crisis, incluyendo el aumento previsto de los gastos relacionados con el envejecimiento de la población, la estrategia presupuestaria prevista en el programa para el periodo hasta 2012, tomada tal cual y sin cambios políticos adicionales, bastaría para estabilizar el ratio deuda/PIB de aquí a 2020. (11) Los efectos presupuestarios a largo plazo del envejecimiento de la población son claramente inferiores a la media de la UE, previéndose un incremento de los gastos en pensiones más limitado que la media de la UE gracias a la plena aplicación de las reformas adoptadas.

Sin embargo, el gasto en pensiones en proporción del PIB sigue figurando entre los más elevados de la UE. La situación presupuestaria de 2009, según las estimaciones del programa, no bastaría para estabilizar el actual ratio de deuda. El logro de elevados superávits primarios contribuiría, por tanto, a reducir los riesgos para la sostenibilidad de las finanzas públicas a largo plazo, que, según el informe de sostenibilidad de 2009 de la Comisión, son de magnitud media. (12) La gestión presupuestaria ha mejorado notablemente en Italia desde su adhesión a la zona euro, favorecida por la disciplina presupuestaria impuestas por el Tratado y el Pacto de Estabilidad y Crecimiento.

No obstante, diversos aspectos del marco presupuestario admiten aún mejora. En los últimos tiempos, se han adoptado en Italia diversas iniciativas dirigidas a mejorar la gestión presupuestaria. Primeramente, frente a la tradicional orientación a corto plazo de los planes presupuestarios, el Gobierno adoptó, en el verano de 2008, un paquete presupuestario trienal, en el que se especificaban no sólo objetivos anuales para partidas individuales de gastos y de ingresos, sino también las medidas generales necesarias para alcanzarlos. Según las autoridades, esto no se repitió en el presupuesto de 2010 a la vista de la incertidumbre que produjo la desaceleración económica.

Sin embargo, la ley marco de reforma del proceso presupuestario adoptada en 2009 consagró en la legislación el horizonte presupuestario a tres años. Una segunda mejora fue la simplificación de la estructura del presupuesto del Estado, previendo una asignación de recursos más sencilla y orientada hacia políticas específicas. En tercer lugar, se han adoptado algunas medidas dirigidas a mejorar el control del gasto mediante procesos detallados de revisión del gasto dentro de los Ministerios. Estas dos últimas mejoras se incorporaron también a la ley marco, de manera que constituyan un rasgo permanente del proceso presupuestario.

Queda por ver si la aplicación práctica de esta reforma, que llevará algunos años, arrojará los resultados previstos en términos de un mejor control del gasto y una mejor gestión presupuestaria. En el futuro, la gestión presupuestaria se enfrenta al importante reto de implantar y aplicar un nuevo marco de federalismo presupuestario que garantice la rendición de cuentas de la administración local y favorezca la eficiencia. (13) Aunque la aplicación de las reformas de las pensiones y el gradual aumento de la edad de jubilación de las funcionarias, introducidos en 2009, son factores positivos, cabe señalar que, en la composición del gasto social, la balanza sigue inclinada hacia el gasto en pensiones.

Esto repercute desfavorablemente en otros gastos sociales y en gastos más productivos destinados a la investigación y la innovación, lo que, a su vez, puede afectar negativamente al potencial de crecimiento. Por otra parte, dado que la estrategia de saneamiento prevista para el periodo del programa se sustenta en un ajuste basado en el gasto, será necesario incrementar notablemente la eficiencia, a fin de que el nivel y la calidad de los servicios prestados no se vean comprometidos. Los medidas recientes de mejora de la eficiencia y de la relación coste-eficacia en la administración pública, y de reforma del programa de estudios de la enseñanza secundaria superior, podrían redundar positivamente en el presupuesto en el medio a largo plazo.

(14) En conjunto, la estrategia presupuestaria de 2010 establecida en el programa es a grandes rasgos acorde con las recomendaciones emitidas por el Consejo en virtud del artículo 126, apartado 7. No obstante, a partir de 2011, dados los riesgos que pesan sobre los objetivos de déficit, la estrategia presupuestaria podría no ser coherente con las citadas recomendaciones del Consejo. En concreto, es preciso respaldar los objetivos de déficit de 2011-2012 con medidas específicas, y reforzar suficientemente los planes para la totalidad del periodo, con el fin de hacer frente al riesgo de un crecimiento del PIB posiblemente menos favorable, y de posibles desvíos por el lado del gasto.

Esta misma conclusión es válida por lo que atañe al esfuerzo estructural previsto en el programa, que puede ser inferior a lo recomendado por el Consejo. Es preciso abordar estos riesgos adecuadamente y aplicar íntegramente los planes de saneamiento, pues, de no ser así, la estrategia presupuestaria podría no bastar para situar nuevamente el elevado ratio de deuda pública en una senda descendente en 2011-2012. (15) En cuanto a los requisitos en materia de datos que establece el código de conducta para los programas de estabilidad y de convergencia, el programa presenta lagunas en los datos obligatorios y opcionales .

En sus recomendaciones de 2 de diciembre de 2009 , emitidas en virtud del artículo 126, apartado 7, y encaminadas a poner fin a la situación de déficit excesivo, el Consejo pedía a Italia que informara sobre los avances realizados en la aplicación de dichas recomendaciones en un capítulo específico de los programas de estabilidad actualizados. Italia ha cumplido solo en parte esta recomendación, ya que no aporta información sobre las medidas generales necesarias para lograr el saneamiento adicional previsto en 2011-2012. La conclusión general es que el programa prevé que el déficit experimente una ligera reducción en 2010, situándose en el 5 %, frente al 5,3 % de 2009, gracias a las medidas de ajuste basado en el gasto adoptadas en el verano de 2008 y confirmadas en el presupuesto de 2010.

A continuación, se prevé que el ratio de déficit descienda a una cifra inferior al 3 % en 2012 a más tardar, plazo establecido por el Consejo para la corrección del déficit excesivo. La estrategia se basa en lo siguiente: i) continuidad de las medidas de ajuste basado en el gasto adoptadas en el verano de 2008 durante 2009-2011; y ii) un esfuerzo de saneamiento adicional equivalente a 0,4 puntos porcentuales del PIB en 2011, y un nuevo esfuerzo equivalente a 0,8 puntos porcentuales en 2012, sin que ello se sustente, sin embargo, en medidas generales. Se prevé un incremento del ratio de deuda bruta, que pasará de una cifra ligeramente superior al 115 % del PIB en 2009 a en torno al 117 % del PIB en 2010.

Posteriormente, se considera que descenderá hasta alcanzar el 114,6 % del PIB en 2012, en consonancia con los objetivos presupuestarios y con las hipótesis de crecimiento económico. No obstante, los ratios de déficit y de deuda podrían quedar por encima de los objetivos previstos. En conjunto, las hipótesis macroeconómicas del programa parecen optimistas. Por otra parte, al margen de la falta de medidas generales que respalden el previsto esfuerzo de saneamiento adicional, el cumplimiento de las previsiones tendenciales ofrecerá muchas dificultades, pues ya contemplan un nivel importante de restricción en el gasto.

A este respecto, los antecedentes históricos indican que no cabe descartar rebasamientos del gasto. En cuanto a la gestión presupuestaria, será esencial llevar a cabo la reforma del proceso presupuestario y de las normas sobre federalismo presupuestario, de tal modo que aumente la obligación de rendir cuentas de las administraciones locales y se garantice la disciplina presupuestaria. Además del saneamiento presupuestario, condición indispensable para que las finanzas públicas se mantengan en una senda sostenible, dado, además, el elevadísimo ratio de deuda, la política económica italiana se enfrenta, en los próximos años, al reto fundamental de impulsar una recuperación rápida y duradera del crecimiento de la productividad, con miras a restablecer la competitividad y aumentar el bajo crecimiento potencial del PIB que registra el país.

A la luz de la anterior evaluación y de la recomendación de 2 de diciembre de 2009 formulada con arreglo al artículo 126, apartado 7, del TFUE se insta a Italia a: i) efectuar rigurosamente el ajuste presupuestario planeado y, en particular, realizar el saneamiento presupuestario en 2010 según lo previsto, y sustentar el saneamiento previsto para 2011 y 2012 en medidas concretas, debiendo estar preparada para adoptar las medidas de saneamiento necesarias en el supuesto de que se materialice el escenario macroeconómico en el que se basa la recomendación emitida con arreglo al artículo 126, apartado 7; aprovechar, como indica la recomendación sobre el PDE, toda oportunidad, además de los ajustes fiscales e incluyendo la mejora de las condiciones económicas, para acelerar la reducción del ratio de deuda bruta con vistas a situarlo en el valor de referencia del 60 % del PIB; ii) velar por que la aplicación de la reforma del proceso presupuestario mejore las condiciones de control del gasto y contribuya al objetivo de unas finanzas públicas saneadas, y, asimismo, por que las disposiciones reguladoras del federalismo presupuestario mejoren la rendición de cuentas de la administración local e impulsen la eficiencia.

Se exhorta a Italia también a que cumpla mejor con los requisitos que en materia de datos prevé el código de conducta, visto el carácter indicativo de las previsiones de ingresos y gastos de los últimos años del programa, y a que facilite más información sobre las medidas generales de respaldo del saneamiento previsto para esos años, en el capítulo dedicado al PDE en los próximos programas de estabilidad actualizados. Comparación de las principales previsiones macroeconómicas y presupuestarias Notas: Fuente: Programa de estabilidad (PE); previsiones de los servicios de la Comisión (COM) del otoño de 2009; cálculos de los servicios de la Comisión 2008 2009 2010 2011 2012 PIB real (% de variación) PE Ene 2010 –1,0 –4,8 1,1 2,0 2,0 COM Nov 2009 –1,0 –4,7 0,7 1,4 — PE Feb 2009 –0,6 –2,0 0,3 1,0 — Inflación IPCA (%) PE Ene 2010 3,5 0,8 1,5 2,0 2,0 COM Nov 2009 3,5 0,8 1,8 2,0 — PE Feb 2009 3,5 1,2 1,7 2,0 — Brecha de producción (% del PIB potencial) PE Ene 2010 1,1 –4,0 –3,5 –2,5 –1,6 COM Nov 2009 1,3 –3,6 –3,2 –2,5 — PE Feb 2009 0,3 –2,3 –2,7 –2,5 — Saldo neto de las operaciones financieras con el resto del mundo (% del PIB) PE Ene 2010 –2,9 –1,8 –1,6 –1,3 –1,3 COM Nov 2009 –2,9 –2,3 –2,3 –2,3 — PE Feb 2009 –1,6 –1,3 –1,1 –0,9 — Ingresos de las administraciones públicas (% del PIB) PE Ene 2010 46,0 46,4 45,9 45,5 45,6 COM Nov 2009 46,0 46,3 45,5 45,4 — PE Feb 2009 46,4 46,8 46,8 46,4 — Gastos de las administraciones públicas (% del PIB) PE Ene 2010 48,8 51,7 50,9 49,9 49,5 COM Nov 2009 48,8 51,6 50,8 50,5 — PE Feb 2009 49,0 50,5 50,0 49,5 — Saldo presupuestario de las administraciones públicas (% del PIB) PE Ene 2010 –2,7 –5,3 –5,0 –3,9 –2,7 COM Nov 2009 –2,7 –5,3 –5,3 –5,1 — PE Feb 2009 –2,6 –3,7 –3,3 –2,9 — Saldo primario (% del PIB) PE Ene 2010 2,4 –0,5 –0,1 1,3 2,7 COM Nov 2009 2,4 –0,5 –0,6 0,1 — PE Feb 2009 2,5 1,3 1,9 2,6 — Saldo presupuestario ajustado en función del ciclo (% del PIB) PE Ene 2010 –3,3 –3,2 –3,2 –2,7 –1,9 COM Nov 2009 –3,4 –3,5 –3,7 –3,8 — PE Feb 2009 –2,7 –2,6 –1,9 –1,6 — Saldo estructural (% del PIB) PE Ene 2010 –3,5 –3,8 –3,3 –2,7 –1,9 COM Nov 2009 –3,6 –3,7 –3,7 –3,7 — PE Feb 2009 –2,9 –2,7 –2,0 –1,7 — Deuda pública bruta (% del PIB) PE Ene 2010 105,8 115,1 116,9 116,5 114,6 COM Nov 2009 105,8 114,6 116,7 117,8 — PE Feb 2009 105,9 110,5 112,0 111,6 —

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