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Conclusiones del Consejo de 6 de mayo de 1996 sobre el Libro blanco «Enseñar y aprender: hacia la sociedad cognitiva»

CELEX
31996Y0706(01)
Document type
CONCL
Sector
Legislation
Date of document
1996-05-06
Status
In force

Text

This document has no article-level structure in its source. Full text below.

Conclusiones del Consejo de 6 de mayo de 1996 sobre el Libro blanco «Enseñar y aprender: hacia la sociedad cognitiva» Diario Oficial n° C 195 de 06/07/1996 p. 0001 - 0005 CONCLUSIONES DEL CONSEJO de 6 de mayo de 1996 sobre el Libro blanco «Enseñar y aprender: hacia la sociedad cognitiva» (96/C 195/01) I. INTRODUCCIÓN 1. El Consejo del 6 de mayo de 1996 ha estudiado el Libro blanco «Enseñar y aprender: hacia la sociedad cognitiva», presentado por la Comisión Europea a iniciativa de los Comisarios Edith Cresson y Pádraig Flynn y con acuerdo del Comisario Martin Bangemann. Con las consideraciones que a continuación se exponen, el Consejo de Ministros de Educación pretende ofrecer una contribución al debate sobre algunas cuestiones fundamentales relativas a la enseñanza y la formación a nivel de los Estados miembros y de la Unión Europea, debate éste que, por otra parte, se había iniciado ya en Venecia (2-3 de febrero de 1996) con ocasión de la Conferencia inaugural del Año Europeo de la Educación y de la Formación Permanentes, y que deberá proseguir durante el año 1996 y con posterioridad.

Las consideraciones que aquí se desarrollan no pretenden, por esta razón, tener carácter definitivo. Aspiran a dar ocasión a una reflexión intermedia tanto en el interior de los Estados como en el marco de un proceso de análisis y de estudio en profundidad en el que participarán las Instituciones europeas y demás órganos técnicos también bajo las Presidencias irlandesa y neerlandesa. 2. Los Ministros de Educación agradecen, en primer lugar, a la Comisión su nueva contribución al análisis de las cuestiones importantes planteadas en lo referente al desarrollo de los sistemas de educación y de formación en los Estados miembros de la Unión; análisis que ha tenido importantes precedentes en las reflexiones desarrolladas en el Libro blanco presentado por iniciativa de Jacques Delors «Crecimiento, competitividad, empleo» y en los diversos documentos elaborados por la Comisión sobre formación profesional, enseñanza superior y educación a distancia.

A este respecto cabe también señalar las conclusiones del Consejo Europeo de Madrid de diciembre de 1995 y las de los anteriores Consejos Europeos de Essen y de Cannes, que no han dejado de llamar la atención sobre la preocupante situación de la economía y del empleo en los países de la Unión, sobre las medidas que han de adoptarse para mejorar sus perspectivas de crecimiento y desarrollo y, por último, sobre la importancia de fomentar la inversión a nivel nacional y comunitario en la investigación, en el desarrollo y en la educación. No cabe duda de que 1996, año que ha sido proclamado por decisión del Parlamento Europeo y del Consejo «Año Europeo de la Educación y de la Formación Permanentes», se presenta como una importante oportunidad para proceder a un estudio exhaustivo en los distintos foros de la cooperación europea y también dentro de cada Estado miembro, sobre los temas, las exigencias y los objetivos a largo y medio plazo en los sectores de la educación y de la formación en la Comunidad.

Con esta perspectiva, debe aprovecharse plenamente la oportunidad que brinda la presentación del Libro blanco, documento de análisis político sobre problemas de la educación y la formación que cobra particular importancia por el período en que ha sido presentado, en una fase en que han empezado a producir sus primeros resultados los artículos 126 y 127 del Tratado constitutivo de la Comunidad Europea y en paralelo con la puesta en práctica de los nuevos programas de cooperación comunitaria Sócrates y Leonardo. Otro aspecto significativo lo representa la perspectiva unitaria sobre los problemas de la educación y la formación.

La perspectiva que debe centrar la atención política no puede prescindir de una metodología de análisis conjunto de los problemas relativos tanto a la formación individual como al crecimiento económico y al desarrollo del mercado de trabajo en la medida en que éstos se relacionan con los distintos aspectos de la formación profesional. Por último, cabe de nuevo destacar el carácter positivo de una reflexión a nivel comunitario, coherente con la que se desarrolla en los distintos Estados miembros, armonizada con las líneas de innovación y de reforma seguidas en el ámbito de las políticas nacionales y preocupada simultáneamente por algunos aspectos problemáticos que éstas tienen en cuenta.

En tal sentido, es necesario destacar el papel fundamental que desempeña el personal docente en los procesos de innovación y de mejora de la calidad de los sistemas de educación y formación. 3. El Libro blanco describe la sociedad del futuro como una sociedad «cognitiva» en la que los sistemas de educación y formación deben dar respuestas adecuadas, en particular a través de estrategias orientadas con una perspectiva europea, respetando las prerrogativas de los Estados miembros. En la sociedad del futuro la enseñanza y la formación no se limitarían a la búsqueda de soluciones específicas para la inserción de los jóvenes en la vida activa, sino que deberán acentuar su propia función central para el desarrollo de la persona en todas sus manifestaciones, la integración social, la participación en valores comunes, la transmisión de un patrimonio cultural y el desarrollo de la autonomía del individuo.

Dentro de este marco, el Libro blanco distingue tres grandes tendencias a las que está sujeta la actual sociedad europea: - la difusión de las tecnologías de la información y las profundas transformaciones que de ellas se derivan en lo relativo a los contenidos y la organización de la producción y del trabajo, - la mundialización de la economía, - la aceleración y la difusión de los conocimientos científicos y de las tecnologías derivadas de los mismos. De manera preliminar, debe examinarse precisamente el marco general del análisis de los problemas a que debe hacer frente la sociedad en transformación en la que vivimos.

La impresión que puede suscitar el Libro blanco es que el análisis se centra, si no exclusiva sí preferentemente, en los aspectos económicos de la actividad humana. También la elección del título «Hacia la sociedad cognitiva» podría crear alguna ambigueedad, si se reduce su interpretación a una relación lineal entre resultados del aprendizaje y desarrollo de la economía y del empleo. El Consejo opina que debe interpretarse el marco de análisis de los problemas de la educación y de la formación en la Europa de hoy y de mañana valorando suficientemente los aspectos culturales y educativos en relación con los aspectos estrictamente económicos del desarrollo.

La actividad económica forma parte también de la vida cívica y no debe ignorar las motivaciones éticas del desarrollo social. La dimensión filosófica y ética debe representar un elemento significativo para corregir lo que puede aparecer como una visión ilustrada del devenir social, esto es, la que deposita expectativas excesivas en el conocimiento considerado como un fin en sí mismo. Una interpretación más amplia de los problemas y de los desafíos que debe afrontar la sociedad contemporánea permitirá reconocer la influencia de otros factores, además de las tecnologías de la información y la mundialización de la economía, en los cambios previsibles: a título de ejemplo, los grandes fenómenos demográficos, el enfrentamiento entre culturas, las temáticas medioambientales, la amenaza contra las formas de sociedad democrática, el gran problema de la marginación social, que en buena parte se debe a la desigualdad existente en el ámbito de los conocimientos y de los medios para dominarlos efectivamente.

4. El Libro blanco define dos categorías de respuestas. La primera se refiere al acceso a la cultura general; la segunda, al desarrollo de las aptitudes para el empleo. Existe el riesgo de que la sociedad se divida entre los que están en condiciones de comprender, los que sólo pueden «consumir» y los que se ven marginados en una sociedad que para ellos es sólo asistencial. Este riesgo puede corresponder a la línea de fractura entre los que saben y los que no saben. El Libro blanco subraya, por lo tanto, la necesidad de desarrollar la dimensión europea de la educación y de la formación.

Tal dimensión está destinada a convertirse en el nivel pertinente de intervención a través de algunos ejemplos y formas de cooperación entre los Estados miembros: - desde el punto de vista del procedimiento, mediante la creación de foros apropiados para el debate de los temas propuestos; - desde el punto de vista de la financiación, respetando las opciones de cada uno de los Estados; el Libro blanco reconoce que actualmente es imposible conseguir nuevas financiaciones comunitarias, pero sugiere que se mantengan las prioridades en materia de educación; - desde el punto de vista de las competencias, mediante el respecto riguroso de los principios del Tratado de Maastricht sobre la responsabilidad de los Estados miembros con respecto a los contenidos y organización de los sistemas educativos y de formación, y mediante la reafirmación del principio de subsidiariedad.

Para concretar estas orientaciones, el Libro blanco define cinco objetivos generales y una serie de medidas de apoyo: - fomentar la adquisición de nuevos conocimientos (el Libro blanco propone algunas acciones de apoyo: puesta en marcha de un proceso europeo de reconocimiento de las competencias clave, tarjetas individualizadas de reconocimiento de competencias, sistema europeo de acreditación de competencias, fomento de la movilidad de los estudiantes, apoyo al desarrollo de los programas informáticos educativos multimedios); - acercamiento entre la escuela y la empresa (mediante la apertura de la educación hacia el mundo laboral, la participación de la empresa en la formación y el desarrollo de la cooperación entre estructuras educativas y empresas); - lucha contra la exclusión (respaldando experiencias como las de escuelas de «segunda oportunidad» mediante la concentración de recursos y capacidades en las zonas deprimidas; promoviendo experiencias de voluntariado europeo); - dominio de tres lenguas oficiales de la Unión Europea (apoyando el aprendizaje de las lenguas desde el nivel preescolar, y asimismo en la formación profesional a través de la puesta en marcha de sistemas de evaluación y garantía de la calidad de la enseñanza de lenguas); - igualdad de consideración de las inversiones materiales y de la inversión en formación (mediante una evolución del tratamiento fiscal y contable de los gastos destinados a la formación).

II. CONCLUSIONES El Consejo de Ministros de Educación considera que los objetivos enunciados por el Libro blanco constituyen orientaciones para hacer posible el desarrollo de la educación y la formación en los Estados miembros y a escala de la Unión Europea; expresa su anhelo de que las medidas propuestas sean objeto de un debate pormenorizado bajo las Presidencias irlandesa y neerlandesa, teniendo en cuenta asimismo las propuestas que en su caso presente la Comisión. El Consejo considera que debe llamarse la atención, en primer lugar, sobre la necesidad de que las acciones a las que se pueda llegar una vez concluido el debate sobre el Libro blanco respeten: - los principios consignados en los artículos 126 y 127 del Tratado, - el principio de subsidiariedad enunciado en dichos artículos, - la necesidad de atenerse a las perspectivas financieras adoptadas en materia de educación.

Por lo que respecta a los objetivos definidos en el Libro blanco y a las propuestas de actuación, no es posible ignorar el carácter problemático de determinados puntos: A. Reconocimiento de las competencias clave Desde esta óptica, y a efectos de movilidad a nivel comunitario, se pone claramente de manifiesto la necesidad de hacer transparente la certificación de los períodos de formación, sobre todo por cuanto la transparencia de la certificación representa un instrumento importante para el fomento de la calidad de la formación. Por el momento, y habida cuenta especialmente de la diversidad de los sistemas de educación y formación, parece difícil que pueda procederse al reconocimiento de los períodos de formación no formales.

Se trata, pues, de una hipótesis que merece un estudio detallado, que tenga en cuenta asimismo las experiencias realizadas en algunos países. En la etapa en que nos encontramos, sobre la base de las Resoluciones del Consejo del 3 de diciembre de 1992 y del 5 de diciembre de 1994, resulta posible y deseable establecer una comparación entre las experiencias de los distintos países en materia de certificación de los períodos de formación y apoyar las iniciativas de los Estados miembros para la realización de nuevos modelos de certificación. El riesgo que se ha de evitar, según numerosos Estados miembros, es el de que un exceso de burocratización tenga consecuencias negativas sobre la flexibilidad y la movilidad del mercado.

B. Acercamiento entre la escuela y el mundo del trabajo Los problemas generados por el desempleo en los distintos países, especialmente por el desempleo juvenil, sitúan este tema en el centro de atención de las políticas de formación y de la política social. Muchas y diversas experiencias se han puesto en práctica para facilitar los procesos de transición, tanto en los Estados miembros como a nivel europeo, en el contexto de programas comunitarios, el último de los cuales es es Leonardo. La variedad de estas experiencias constituye un recurso que permite asociar el trabajo de las escuelas y de los centros de formación y la colaboración de las empresas.

Un modelo único de referencia tendría un carácter reductor, aunque se realizara en función de las distintas estructuras de los sistemas de educación y formación. Debe subrayarse asimismo que el objetivo no puede consistir en adaptar mecánicamente las redes de formación a las exigencias del mundo laboral, sino más bien en capacitar cada pesona para adaptarse a los procesos de cambio. Tal como se indicó en el marco de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), se debe intensificar la colaboración entre todos los agentes sociales que puedan mejorar la relación entre la escuela y el mundo del trabajo.

Además, es necesario conseguir una mayor cooperación entre los organismos encargados del análisis de las nuevas necesidades en materia de cualificaciones profesionales. Como se señalaba en el precedente Libro blanco de J. Delors, debe avanzarse hacia una sociedad de la formación en la que los resultados del aprendizaje y de la formación permitan no sólo acceder al mundo laboral sino también aprovechar al máximo las potencialidades de cada individuo. C. Lucha contra la exclusión Paradójicamente, el desarrollo de la investigación científica y la difussión de las tecnologías hacen que se corra el riesgo de crear una mayor distancia entre quienes, por una parte, poseen los conocimientos y dominan su utilización y quienes, por otra, no pueden tener acceso a los nuevos conocimientos.

El auténtico desafío para los sistemas educativos consiste, sin duda, en crear las condiciones para ofrecer a todos oportunidades adecuadas de educación y de formación, con la perspectiva de una educación a lo largo de toda la vida. Se requiere, pues, un mayor empeño por mejorar la calidad de los sistemas de educación y de formación inicial, a fin de evitar situaciones de desventaja y de fracaso. Para hacer frente a tales situaciones, cada Estado miembro adoptará las medidas que considere necesarias, favoreciendo un intercambio de experiencias más amplio. Muchos Estados miembros consideran que los problemas del fracaso escolar no pueden resolverse con una única medida institucional.

Con el fin de dar una segunda oportunidad a todos aquellos jóvenes que hayan abandonado, de forma prematura y sin haber obtenido las cualificaciones necesarias, el sistema educativo, cada Estado miembro se esforzará por crear y desarrollar los dispositivos que considere necesarios para ofrecer diferentes opotunidades a dichos jóvenes e impulsará los intercambios de experiencias que puedan ayudar a profundizar en la reflexión en este ámbito. D. Conocimiento de lenguas La cooperación comunitaria siempre ha considerado que este objectivo resulta fundamental para promover la movilidad de las personas y la educación intercultural.

Desde este prisma, es necesario utilizar plenamente los programas comunitarios actuales. Algunos Estados miembros estiman que la atención que conceden a las lenguas oficiales de la Unión Europea -que se consideran importantes y prioritarias de acuerdo con la Resolución sobre plurilingueismo de 1995- no puede dejar de lado evidentemente, en el contexto de su política nacional, a la que se presta a otras lenguas. Con el fin de alcanzar el objetivo de dominar tres lenguas oficiales de la Unión Europea, la Comisión propone, en particular, un reconocimiento de calidad para las iniciativas que fomenten el aprendizaje de lenguas.

Tal hipótesis suscita objeciones por parte de los Estados miembros. La Comisión estima que debe prestarse una especial atención a este punto durante el debate en curso. E. Igualdad de consideración para las inversiones materiales y para la inversión en formación La propuesta de consolidar los niveles de financiación procedentes de los distintos agentes de los procesos de educación y de formación tiene un carácter complejo, entre otras cosas por sus consecuencias en el plano de la utilización de los recursos públicos. Se plantean, en efecto, problemas de tratamiento contable y fiscal del gasto destinado a la educación y a la formación.

Sería deseable examinar el estado actual de la cuestión en los Estados miembros. Como conclusión, el Consejo considera de forma unánime que el Libro blanco ofrece un marco de referencia sobre el que se podrá desarrollar en los próximos meses un estudio de los temas más importantes en lo que se refiere a las perspectivas de la educación y la formación para los próximos años. Ante la perspectiva de una nueva cooperación a nivel comunitario no cabe olvidar, no obstante, dos aspectos fundamentales del desarrollo de los sistemas de educación y de formación: - el papel, la responsabilidad y la cualificación profesional de los docentes, aspectos que merecen la mayor atención por parte de los responsables políticos; - la calidad de los sistemas de enseñanza y de formación, cuya verdadera medida la representan las necesidades de la sociedad en su conjunto expresadas en las expectativas y en las demandas de estudiantes y padres, así como de la comunidad en general, por lo que se refiere a dichos sistemas.

También desde la óptica de la educación permanente, tal como reiteradamente han sostenido los Ministros en otros foros, el objetivo de una formación básica sólida resulta fundamental para que los individuos se realicen como personas y como sujetos capaces de conseguir una cualificación profesional completa. El debate deberá proseguir, dada la complejidad de los problemas de la educación y la formación en una sociedad en continua y rápida mutación y habida cuenta de las crecientes responsabilidades a que han de hacer frente los poderes públicos, pero también los interlocutores sociales, en la preparación de sistemas formativos integrados y en la perspectiva de la educación permanente, que afectará a los individuos a lo largo de todas sus vidas.

El análisis que se deberá llevar a cabo, por consiguiente, podría abrir previsiblemente nuevos espacios de cooperación a nivel comunitario. Los informes que presentará la Comisión, en particular a la luz de los logros de las anunciadas conferencias temáticas, aportarán una contribución en este sentido. Sin duda es útil la confrontación de ideas, entre otras cosas porque los problemas tratados por el Libro blanco han sido o siguen siendo estudiados en otros foros internacionales como la OCDE, el Consejo de Europa y la Unesco, donde se tiene también un alto nivel de conciencia de la dimensión mundial de los problemas de la educación y la formación, no sólo en la medida en que éstos se relacionan con los problemas del mercado laboral y del empleo, sino también por sus implicaciones culturales o estrictamente educativas.

La iniciativa de la Comisión al presentar el Libro blanco se sitúa en un marco de análisis y de propuestas que aborda los temas más importantes sobre los que se debate a nivel internacional: la movilidad y la libre circulación de los recursos humanos, el fomento del plurilingueismo y de la educación intercultural, los procesos de transición, la potenciación del papel de los interlocutores sociales en los sistemas de formación, la inserción de las nuevas tecnologías de la información en el sector educativo, la igualidad de oportunidades dentro del respeto de la calidad de los sistemas de formación.

Quizá debería darse al análisis desarrollado a nivel de la Comunidad Europea un significado político que caracterice la acción de cooperación de los Estados miembros resueltos a encontrar conjuntamente las razones para perseguir, en particular, mediante intervenciones en el sector de la educación y de la formación, los objetivos generales de la Unión Europea en sus tres dimensiones: un espacio económico integrado, una comunidad de ciudadanos y un protagonista de las relaciones internacionales. Las Instituciones comunitarias, cada una de ellas dentro de sus competencias, deberán contribuir a definir ámbitos para orientaciones comunes que respeten rigurosamente las disposiciones del Tratado.

Las reservas y dudas de los Estados miembros sobre algunas propuestas del Libro blanco (reconocimiento de competencias, estatuto europeo del aprendiz, reconocimiento de la calidad de los centros educativos, centros de «segunda oportunidad») deben considerarse inherentes a la complejidad de estas cuestiones. Antes de elaborar programas de acción coherentes y específicos dotados de recursos financieros, conviene reflexionar más sobre estas cuestiones y profundizar en la comparación de las experiencias desarrollados en los Estados miembros.

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